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May, 2008 El MingitorioEl mingitorio Yorco Perassi
En el mingitorio mientras me lavo las manos, luego de orinar, un sabio medio harapiento, que orina a espaldas mías, me dice: — Las manos se lavan antes de orinar, prioriza el cuidado de tus partes. Los mancos son más felices que los eunucos.
— Es el mejor amigo del amo. Las moscas son las mejores amigas del hombre, uno las castiga con manotazos feroces y ellas nos siguen acariciando.
Termina de orinar y se lava las manos, quiero secarme, pero, no hay papel. April, 2008 Viajeros del tiempoDoc llegó a la casa de Alceste justo cuando la señora de éste salía para ir al trabajo. — Hola Doc. Chau Doc — Saludó la señora y partió apurada dando un portazo. Doc fue directo al grano y le comentó a Alceste que había descubierto la forma de viajar en el tiempo. — Abrázate fuerte a mi y te llevaré unos minutos al pasado.— Dijo Doc entusiasmado. Alceste lo abrazó fuerte pero no notó ningún cambio, justo cuando su señora salía para ir al trabajo y los sorprendió en lo que parecía una escena homosexual.
CadacualTechan sus techos, los techadores
y La Chucena, sola en su choza.
Techos de paja, techos de losa, techos jardines, techosdeflores....
Cadacual es Cadaquién
y
Cadaquién no atiende a su juego.
Trestristestrenes comen carbón,
ruedas de palo, tos de vapor,
fierroconfierro rascan su piel, siguen su rumbo, siguensurriel...
Cadacual es Cadaquién
y
Cadaquién no atiende a su juego. El querubín,
prueba volar. Ángel pesado, pollo mojado, cuelga su espada por el costado.
¿Quién cuida al árbol delbienyelmal?
Cadacual es Cadaquién
y
Cadaquién no atiende a su juego.
Cuchilloepalo le pega al yunque,
calienta al fierro paquesejunte,
pero,
en su casa no corta el pan y su señora lo mira mal.
Cadacual es Cadaquién
y
Cadaquién no atiende a su juego. March, 2008 La orejaLa oreja Yorco Perassi
Al gato de Marilú, que vuelta a vuelta se escapa de su cerebro y anda por ahí pensando enredos sorprendentes.
— ¿Qué cosa es usted?
— Si usted fuera una oreja, se fijaría en ese detalle. Es muy difícil rascarse la oreja izquierda con la mano derecha.
— Sí. Pero, uno se acostumbra. Lo incomodo es opinar sobre pintura sin caer en paternalismos.
— Es que no aprendo a cantar, apenas si puedo hablar. ¿Usted ha probado cantar con la oreja?
April, 2007 Señorita cero
Señorita Cero Yorco Perassi
A Quique Villar, que se maravilla de la forma en que los personajes de sus cuentos se escapan por rumbos propios, ignorando el destino que él les había preparado.
— Buenos días. — Buon yiorno. — ¿Parla italiano? — No. No pisco niente. — ¿Aquí es donde seis personajes buscan un autor? — Sipi. — ¿Para qué quieren un autor si ya son personajes? — No saben qué hacer. — Nadie sabe qué hacer. — ¿Usted es autor? — Sí. De ciencia ficción. — ¿Qué es ciencia ficción? — Nadie lo sabe con certeza. — Qué lo parió. — ¿Usted es uno de los personajes? — No. Soy la secretaria. — ¿Puede decirme su nombre? — Señorita Cero. — Eso no es un nombre. Es un número. — Ni lo uno ni lo otro. Sólo una absurda abstracción. Soy un cero a la izquierda. — ¿A la izquierda de qué? — De todo. Soy un cero del Partido Obrero. — Cómo se llaman los personajes. — (Qué lo parió no me pidió el número de teléfono) ¿Cosa dichi? — (Ni loco le pido el teléfono. Es un chelco) Los personajes. ¿Cómo se llaman? — Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco y Seis. — Los nombres dije. — Esos son los nombres. — Esos son números. — Son ambas asimetrías a la vez. — Qué falta de imaginación. No tienen personalidad. — Por eso es que buscan un autor. — Sí, pero, podrían tener un nombre. Eso me ayudaría un poco. ¿No le parece? — No me parece niente. Usted es el autor. Usted pone los nombres. — Sí, pero que rasgos tiene, por ejemplo, el número Uno. — Flaco. Alto. Imagen fálica. Carga la pila. (Papashito.) — ¿Carga la pila? ¿Qué quiere decir eso? — (Este es medio caído del catre) Que es un varoncito bien dotado. Eso quiere decir. — Comprendo. ¿Y el número Dos? — Ese parece un pato. — ¿Le gusta el agua? — No he reparado en ese detalle. — Si parece un pato, debe gustarle el agua. — Quizá le guste. Yo, siempre lo he visto en cifras. No he notado que salpicara a los otros números. — Puede ser un pato pulcro. — Para mí, es un pato a secas. — ¿Cómo es el Tres? — La Tres. — ¿Es hembra? — Sí. Tiene una cola que no puede ser. — ¿Le han hecho pruebas de colaflú? — Miles. Con diseños florales, pornos, eróticos, infantiles, geométricos, barrocos, artnuvó, postmodernistas, puntillistas, publicitarios, religiosos, surrealistas, pop, gauchescos, neorrealistas, panfletarios y algunos otros. — ¿Cuál le sienta mejor? — Todos. Con esa cola. — Me gustaría conocerla. — Ni se le ocurra tirarse un lance. El Uno lo va a moler a patadas. — El Cuatro. ¿Cómo es? — Anguloso. Vive borracho y nadie se da cuenta. — ¿Es muy flaco? — Sí. Parece un tero. Un tero sin cuerpo. — ¿Sin cuerpo? — Sí. Puras patas el loco. — Siga, siga, la escucho. — ¿Con quién sigo? — Con el Cinco. — La Cinco. — ¿También hembra? — Sí. Está embarazada. — ¿De quién? — Incógnita. El Uno se hace el burro, pero anda todo el día pavoneándose con la cosa a la vista. Al principio creíamos que era la nariz. El Dos se hace el pato mudo cada vez que le tocan el tema. Nadie sospecha de él, pero, una nunca sabe. El Cuatro está todo el día parado en una pata. En una de esas, cuando una no lo ve, se para en dos patas, se agacha y ñácate. — ¿Ñácate qué? — Ñácate. — Capisco. — ¿Parla italiano? — No. Es un decir. — Para mí que es del Seis. Ése es un gordito erótico. Todo el día imaginando asquerosidades. ¿Usted hizo alguna vez el sesenta y nueve? — He oído hablar de esa pose. — (Parece neófito en la materia.) Bueno. Parece que el sesenta y nueve es un invento del Seis. Se le ocurrió un día que estaba haciendo la vertical. — ¿La Cinco, gustaba o mostraba alguna preferencia por el Seis? — No. Más bien le tenía un poco de idea. Pero si el gordito se te acerca y te chamuya esas chanchadas al oído, tarde o temprano aflojás. Una no es de fierro. — Bien, bien. Algo hemos sacado en limpio. Tome nota. Uno es un supermacho que está enamorado de Tres, pero, a su vez, tiene loca a Cinco. ¿Comprendido? — Si señorrrr. — En un descuido de Uno, Cuatro y/o Seis le birlan la damisela, llenándole la cocina de humo. Esta circunstancia da por tierra con los sueños del harén propio, que Uno se había formado. Siempre había programado un destino de eunucos para Cuatro y Seis, y ahora le salían con esta novedad. ¿Comprendido? — Si señorrrr. — En el nudo del drama, Uno, lucha denodadamente entre sus celos irracionales, su orgullo de macho herido y los ocultos deseos de descubrir el método que, el escuálido Cuatro o el erótico Seis utilizaron para convencer a Cinco. Uno, ha hecho el amor con Cinco una sola vez, aprovechando que la celosa Tres se había ausentado para una prueba de colaflú. —Sólo una vez. ¿Cómo puede ser? ¿Tendré tanta puntería? No debe ser mío. Esta ingrata. Todos se hacen los sotas. Qué lo parió. — — ¿Escribo eso señor? — ¿Qué cosa? — Qué lo parió. — Sí.....— Sólo una vez hice el amor con Cinco, — repetía Uno en voz alta. Cuatro y Seis, que andaban con la cola entre las patas, (cada uno por su parte, tenía la certeza de ser el autor,) escuchaban con las orejas pegadas a la puerta. — Sólo una vez hice el amor con Cinco. — — Espero que no tenga sida. – Dijeron Cuatro y Seis, sorprendidos de que a ambos les hubiera invadido tan idéntico terror. — Una sugerencia señor. — Diga, Señorita Cero. — Yo no sé que es la ciencia ficción, pero, esta historia me está sonando a novela erótica y de las baratas. — Tiene razón. Me he dejado llevar por las irrelevantes personalidades de los personajes. Cambiaremos totalmente los roles personales. Cada uno será, a partir de este momento, lo que yo, arbitrariamente decida. ¿Comprendido?
— Estamos en el siglo veinticinco. La Tierra, que será interpretada por Tres, ha colonizado a Mercurio, que lo hará Uno, a Venus, que lo hará Dos, a Marte que lo hará Cuatro, a los Asteroides, que llamaremos Asteroidea y lo encarnará Cinco y a Júpiter que lo hará Seis. ¿Comprendido?
— Bien. Vamos a forjarle una personalidad a Mercurio (Uno). Una cara está constantemente iluminada y en las proximidades del sol, con temperaturas elevadísimas. La otra, está constantemente a oscuras y con temperaturas de hasta ciento cincuenta grados centígrados bajo cero. — Pobre Uno. Tan machote. Si mira al sol, se le achicharra la cosa. Si le da la espalda se le pone como un bombón helado.
—Mientras era Tres le pintaban la cola. Ahora que es Tierra ¿Qué le harán? Un colaflú contaminante, supongo. — Supone bien. Tierra (Tres) es la anfitriona de una gran convención planetaria. El protocolo le ha diseñado un traje de smog, flor en aerosol en las axilas y una fina capa de ozono...
— Puede ser. Porque tendrá una linda milonga con todos los planetas tirándose de los pelos.
— Siempre la misma yira, sembrando la discordia entre los hombres. Seguro que la vuelven a dejar embarazada. — ¿Embarazada? Destrozada, diría yo. Entre los cuetazos de Marte a Júpiter y los contracuetazos de respuesta la están haciendo pomada. — Pero, por lo poco que yo conozco de astronomía los asteroides ya están bastante rotos en pedacitos.
— Mercurio (Uno), ha protestado, por que se está atentando contra la seguridad ecológica del sistema. De continuar esa guerra...... — De continuar esa guerra, Júpiter (Seis), que seguramente es el planeta más gordito y libidinoso, va a terminar mandándose al buche a Asteroidea (Cinco). Claro que no entiendo por qué se preocupa Mercurio (Uno), si con la cosa achicharrada de tanto sol no debe pasar nada.
— Si Tierra es la madre de Mercurio, Mercurio tiene un edipo galopante. Yo he visto la forma en que se amasijan en el zaguán de la pensión y le diré que lo que se hacen, no son precisamente cariños maternales. — Mercurio (Uno) está caliente. Piensa que puede ligarla de arriba si el despelote se generaliza. Venus (Dos) anda en las nubes.
— Mercurio caliente, Venus en las nubes, Tierra se siente presionada y responsable de la seguridad del sistema.
— Mercurio (Uno) ha arrastrado a Venus (Dos), que, con tal de hacerse ver con algún vago pintón, se anotó en las protestas y pedido de reunión planetaria.
— Por otra parte, Tierra (Tres), no tiene la suficiente fuerza, como para hacer entrar en razón a Júpiter (Seis). — ¿Por qué no prueba mostrándole la cola? Si yo tuviera ese lomo me hubiera jugado esa carta. Seguro que el gordito erótico cae en la jugarreta. — Retomemos el hilo. Mercurio (Uno) está caliente. Venus (Dos) embarcada por Mercurio se suma a las protestas. Júpiter (Seis) le da ocupado a los llamados a la cordura que Tierra (Tres) le hace. Tierra (Tres) sabe que Marte (Cuatro) es presa fácil de Júpiter (Seis). Pero el canillas de tero se hace el malo y resiste.
— Sí, lo vale. Piense esto. Si Júpiter (Seis) toma a Asteroidea (Cinco), será porque ha derrotado a Marte (Cuatro). Cuando esto ocurra, Júpiter (Seis) les habrá cerrado el paso a los lejanos planetas y será dueño de un extenso anillo en el medio-campo del sistema.
— Esto le pone los pelos de punta a Tierra (Tres). Ella sabe que Júpiter (Seis) no parará allí su ímpetu expansionista. Esto significa que será empujada juntamente con Venus (Dos) a las cercanías del sol. Más allá de Mercurio (Uno).
— Cola frita, lolas fritas, gambas fritas, tutti frito. Sí señores, es imprescindible. La reunión de los seis debe hacerse. Suenan los teléfonos.
— Holaaaa........sí, con ella habla.... ¿Se suspende?... ¿Uno? ... si....Aaaah.... ¿Quién lo consiguió? .....No..... ¿Y pagan bien?...... Qué bueno......bueno.....Chau.
— Siete, Ocho y Nueve, un trío de amigos, nos consiguieron un trabajo divino.
— (Cayó). Bueno....debo irme urgente porque tenemos que marcar tarjeta.... Chau... Ha sido un gustazo. Cuando salga cierre la puerta de la oficina y déjele las llaves al portero. Gu-bai. (Portazo). — Cada vez me resulta más difícil entender la Lógica Mimética de los Invasores-E-T. Si no fuera porque nos amenazan con el Polvo Verde Sólo Mata Terráqueos ya los hubiera reventado a patadas. |
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